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Linköping, Suecia - Enero & Febrero 2021

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FRIOMRÅDE
[ZONA LIBRE]

“It was when I realised I had a new nationality: I was in exile.

I am an adulterous resident: when I am in one city,

I am dreaming of the other.

I am an exile; citizen of the country of longing.”

- Suketu Mehta

 

En la inclemencia del invierno escandinavo, desde mi casa, mi “No-Man’s Land", capturé mi borrosa realidad a través de los cristales helados de mis ventanas. Mirando las fotos de esta serie desde lejos, se cree que se puede adivinar los detalles de la vista a través de la ventana, pero, contradictoriamente, cuanto más se acerca uno (o más las agranda), más borrosas se ven.

Nuestra atención se balancea entonces subrepticiamente entre la vista de la ventana y los detalles congelados aprisionados en el doble acristalamiento, cuyas volutas nos sorprenden soñando con una cartografía de países imaginarios.

 

Estas ventanas son la barrera entre lo que siento y lo que se ve de mí, cuyos efectos sobre el cristal cambian al ritmo de mis expatriaciones y de mis etapas de adaptación. Su vidrio materializa el hielo que hay que romper para poder acercarse al otro, la diferencia cultural, la barrera del idioma, las cosas que aprendemos, que sabemos y que aprehendemos de manera diferente, como tantos espejismos. e ilusiones ópticas que dan a la realidad sus distintas representaciones.

Estas ventanas también son la frontera diplomática entre mi hogar, asilo mosaico formado por pequeñas piezas de cada una de las culturas que he aprendido a amar, y el exterior, regido por reglas distintas y no siempre tangibles.

Por el contrario, son también la imagen de “su hogar”, el de mis vecinos misteriosos e insondables, cuyas ventanas vistas desde el exterior parecen ciegas y estandarizadas. A pesar de que sepa que se esconde detrás de ellas un interior, reflejo de una individualidad única y propia, y que su brillo me aparezca a veces ardiente y resplandeciente, a veces frío y sibilino, no cesa nunca de parecerme fuera de mi alcance.

 

Cuando se vive en el extranjero, aunque se pueda entender rápidamente una situación en términos generales, uno mantiene esta impresión de que algo se le escapa, de estar en perpetua desajuste entre sonido e imagen, de nunca encajar con el modelo. Durante. Mucho. Tiempo.

 

Antes de vivir en un país, creemos tener una imagen bastante clara del mismo, pero, una vez allí, nos damos cuenta de que, como en estas fotos, cuanto más avanzamos en nuestro descubrimiento, más se nubla esta claridad.

 

Cualquiera que haya tenido la experiencia de intentar encajar en una nueva cultura sabe que este sentimiento de “Lost-In-Translation" es mucho más complejo que una simple cuestión de lenguaje.

 

Esta sensación de navegar en un territorio paralelo que no pertenece a nadie, una especie de limbo al margen de las fronteras, lo he sentido continuamente desde mi primera expatriación en España, en 2004. Desde entonces, no solo me ha seguido en cada mudanza, sino ahora también en cada regreso a Francia. Cuando me preguntan de dónde vengo, son estas imágenes de este país de ninguna parte las que me vienen a la mente.